¿Conoces la particular forma que tienen los islandeses de hornear el pan?

Todo el mundo asocia Islandia con impresionantes paisajes nevados, con auroras boreales, con gran actividad volcánica, con lagos y glaciares… Sin embargo, pocas personas saben que esta geografía tan particular influye en otros aspectos más convencionales de la vida diaria como la forma de hornear el pan.
Porque en determinadas zonas del país, los islandeses han desarrollado una técnica ancestral para cocer el pan aprovechando directamente la energía de los suelos volcánicos. El resultado es el llamado rúgbrauð o pan geotermal. ¿Habías oído hablar de esta forma de cocer el pan? ¿Te imaginas haciéndolo así en las panaderías de tu barrio? 😁 Si te ha sorprendido esta técnica, continúa leyendo que te explicamos un poco más en este nuevo artículo.
¿Cómo se cocina el pan geotermal?
El proceso de cocción geotermal tiene su origen en la necesidad de utilizar los recursos naturales disponibles en un territorio marcado por la escasez de madera y carbón.
Además, basta recordar la llamada noche polar para entender que el funcionamiento de la vida cotidiana se vuelve mucho más difícil cuando existen jornadas enteras en las que las horas de luz solar son mínimas.
Evidentemente, los problemas logísticos en un contexto así son muchos y variados. Y en el caso de buscar la manera de poder hornear pan a diario, el ingenio se agudizó hasta encontrar esta genuina solución: aprovechar el calor constante que desprende el subsuelo en áreas con fuerte actividad geotérmica para que se cueza la masa del pan.
Para ello, los lugareños elaboran una masa a base de harina de centeno, agua, levadura y a veces un toque de azúcar o miel que ayuda a potenciar el característico sabor dulce del pan geotermal islandés. Una vez lista la mezcla, se coloca en moldes metálicos resistentes y herméticamente cerrados para protegerla de la humedad del suelo.
El siguiente paso es enterrar el recipiente en un área cercana a una fuente termal o un campo geotérmico. Allí, la temperatura del terreno oscila entre los 90 y 100 °C, lo que permite una cocción lenta y uniforme.
El pan suele permanecer bajo tierra entre 12 y 24 horas, dependiendo de la profundidad y del calor de la zona, horneando muy lentamente. Al desenterrarlo, el resultado es un pan de textura densa, miga compacta y sabor ligeramente dulce, con un toque ahumado-terroso que lo distingue de cualquier otro tipo de pan europeo.
Propiedades del pan geotermal que puedes probar en Islandia
El pan geotermal que se elabora en muchos puntos de Islandia es muy diferente al pan que estamos acostumbrados a consumir en España, pero resulta suave, delicioso y tiene múltiples propiedades nutricionales:
- Por un lado, el rúgbrauð conserva muy bien la humedad, lo que lo hace un pan duradero incluso en climas fríos.
- Al estar elaborado principalmente con harina de centeno, resulta rico en fibra y minerales, contribuyendo a una digestión saludable y aportando un valor nutricional superior al del pan blanco convencional.
- Por su densidad energética, fue durante siglos un alimento básico en la dieta islandesa.
- Su exquisito sabor dulce lo convierte en un pan que está presente en muchas comidas del día, de desayunos a acompañamiento en comidas y cenas.
Aunque el rúgbrauð es el más célebre, en algunas regiones también se hornean siguiendo esta técnica geotermal otro tipo de panes o bollos, siempre en formatos que soporten largas cocciones y que puedan beneficiarse de este calor constante.
Mucho más que pan
Hoy en día, este método se ha convertido no solo en una tradición gastronómica, sino también en un atractivo cultural y turístico. En localidades como Laugarvatn es posible observar el proceso, probar el pan geotermal recién desenterrado e incluso participar en talleres que muestran cómo se sigue transmitiendo esta tradición de generación en generación. Puedes consultarnos si realizas un free tour con nuestros guías españoles en Islandia para incluir esta actividad en tu recorrido.
El pan geotermal islandés es un ejemplo fascinante de cómo la naturaleza y la cultura se entrelazan para dar lugar a una tradición culinaria única. Probarlo no es solo degustar un alimento: es experimentar cómo las condiciones geoclimáticas determinan la identidad de la isla.
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