Cascada de Seljalandsfoss, uno de los espectáculos más hipnóticos que te esperan en Islandia.

Quizás pienses que, en comparación a un enorme glaciar o a una aurora boreal, una cascada es peccata minuta. Pero eso es porque no has visto en vivo y en directo la cascada de Seljalandsfoss, uno de los espectáculos naturales más hipnóticos que te esperan en esta isla.
No es solo una maravilla visual, sino una experiencia que no puedes perderte si visitas Islandia ya que combina movimiento, luz, agua, arcoíris y contrastes, con la posibilidad de observar la fuerza de la naturaleza desde un punto de vista poco habitual.
Si vas a viajar por el sur del país, la cascada de Seljalandsfoss es un destino casi obligado, tanto para los que aman la fotografía como para los que disfrutan descubriendo el estado más puro y salvaje de la naturaleza. A continuación te damos más detalles en este post.
¿Dónde se encuentra la cascada de Seljalandsfoss?
Seljalandsfoss es un enclave situado en la costa sur de Islandia, a unos 120-130 kilómetros al este de Reikiavik, a lo largo de la carretera principal conocida como Ring Road – Ruta 1.
El acceso es muy sencillo: desde la carretera uno, debes tomar un desvío corto (por la carretera 249, Þórsmerkurvegur) hasta el aparcamiento de Seljalandsfoss y, después, tan solo te espera una caminata de apenas 5 a 6 minutos hasta llegar a la cascada.
Se encuentra muy cerca, a unos 15-20 minutos, de la otra gran cascada que no puedes perderte, la cascada de Skógafoss, a la que también se accede por Ring Road y que puedes aprovechar para contemplar a la vez. Esta, como ya te hemos contado, presenta como peculiaridad su increíble ancho de 25 metros.
Por qué no deberías perderte esta visita
La cascada de Seljalandsfoss tiene una caída de agua de aproximadamente 60 metros de altura, proveniente del río Seljalandsá, que se alimenta del deshielo del glaciar Eyjafjallajökull.
Pero más allá de su altura, lo que la hace realmente espectacular esta cascada es que puedes caminar por detrás de la cortina de agua. Hay un sendero habilitado, con buenas condiciones de paso, que te permite rodear la cascada por detrás, situarte en la cueva que se forma tras el chorro, ver cómo el agua se precipita delante de ti, sentir la bruma, las gotas al viento, y observar el paisaje desde un punto de vista único.
El entorno también contribuye a que esta experiencia se vuelva tan mágica e hipnótica: los pastizales verdes que la rodean, la proximidad a acantilados y glaciares, la luz cambiante, el arcoíris cuando el sol asoma y, en invierno, las estalactitas de hielo y el spray congelado. Todos estos elementos crean una escena que varía con las estaciones y las condiciones de luz, pero que en cualquier época del año se convierte en un auténtico espectáculo para los sentidos.
Además, todo está a favor de esta visita si te encuentras de excursión por Islandia:
1.- Fácil accesibilidad:
La cascada no está aislada sino que se llega a ella sin dificultad por Ring Road, lo que hace que sea una visita relativamente fácil de incorporar en tu itinerario por el sur del país. Además, si has contratado un viaje a Islandia organizado como los que diseñamos en Aldu Experience, es fácil que ya se contemple esta visita.
2.- Experiencia sensorial:
Es una cascada que no solo ves, sino que también vives. Caminar por detrás, sentir el agua, la humedad, el sonido, la iluminación cambiante… es algo que pocas cascadas ofrecen y menos en un entorno tan especial como el de Islandia.
3.- Fotografía:
Si te gusta capturar paisajes, la cascada de Seljalandsfoss ofrece ángulos espectaculares, especialmente al atardecer o durante el sol de medianoche, cuando la luz va filtrándose tras la caída y puedes lograr imágenes extraordinarias.
4.- Paisaje cambiante:
Según la estación del año, el clima y la hora del día, la cascada se transforma. En verano con más caudal, en invierno con hielo y riesgo, al amanecer o al atardecer con arcoíris, de noche iluminada… Esa variedad convierte cada visita en una experiencia distinta.
Conclusión
Si vas a visitar próximamente Islandia, no te olvides de esta cascada. Su cueva abierta detrás del cortado por el que cae el agua permite que te sitúes detrás de la cortina, y desde allí, observes un paisaje único: verás cómo la cascada forma un velo líquido ante tus ojos, cómo la luz cambia según el ángulo y cómo sientes la bruma y te mojas si te acercas demasiado.
¿Te gustaría visitar la cascada de Seljalandsfoss cuando viajes a Islandia? Pues si lo haces a través de nuestra agencia especializada, puedes comentarnos tu interés para que la incluyamos en una de las excursiones que realizaremos.
Recuerda que en Aldu Experience organizamos viajes guiados por Islandia con guías trilingües con amplia trayectoria que harán de tu visita una experiencia realmente difícil de olvidar.
